Así, tanto los seres humanos como los hijos espirituales de Dios tienen el extraordinario privilegio de contribuir a la vindicación de la soberanía de Jehová mediante una conducta íntegra hacia él. (it-1 pág. 1210 Integridad)
El título de este artículo puede parecer una pregunta redundante. ¿Quién no querría que se vindicara la soberanía de Jehová? El problema radica en su planteamiento. Presupone que la soberanía de Jehová necesita ser vindicada. Sería como preguntar: "¿Quién no querría que Jehová recuperara el lugar que le corresponde en los cielos?". La premisa se











